Esta tarde he asistido a la presentación del libro de Antonio Colomina Riquelme, titulado “Orihuela dulce pueblo”. En Ámbito Cultural de El Corte Inglés de Alicante, acompañado por algunos miembros de El Grupo Poético Miguel Hernández de Alicante, había mucho público conocido y otros no tanto, habían venido de Orihuela, entre ellos el poeta Manuel-Roberto Leonís. El acto fue presentado por Pilar Girona Gutiérrez, periodistas y directora de "Orihuela Digital", y María Ángeles Quintero, filóloga, representando a la Editorial ECU de Alicante donde se ha editado el libro; también asistió Pablo Riquelme, Redactor Jefe de la Revista Orihuela Digital. Las cuales presentaron al autor del libro con gran precisión. [...] Antonio, sentado en el centro, entra las dos presentadoras de su libro: Pilar y María Ángeles, y tras los agradecimientos oportunos y de buen sentido, nos dijo que publica el libro gracias a la aceptación que han tenido sus artículos en la red, no me cabe duda alguna, porque se le nota su amor por Orihuela y por los libros, no ya como oriolano de sangre sino como admirador de la tierra que le vio nacer y crecer hasta su juventud y por la que siente especial cariño. El hecho de ayudar a su padre en la Lonja le hizo conocer a muchas personas que trabajaban allí o de los que venían y así enterarse de las historias que se contaban y que un adolescente como él absorbe como gran pureza y fidelidad. Luego nos describió la composición de los 24 capítulos del libro. Tras terminar el acto de presentación Antonio tuvo una cola impresionante para firmar libros, al fin conseguí que me dedicara uno, que dice: “Para Ramón Fernández Palmeral, gran poeta, escritor e investigador y estupendo amigo, con todo mi afecto”. Lo cual le agradezco el que me tenga en tan alta estima. Yo he seguido los artículos de Antonio Colomina a través de Internet, desde que empezó a publicarlos en "Orihuela Digital", recuerdo que el primero se titulaba «Sastres», que fue el 24 de febrero del 2005, y en el libro aparece el primero de los artículos. Ahora tenemos esos artículos en el papel, en libro físico, porque el libro es tangible y testigo del tiempo. Este libro es una parte de la historia de Orihuela, pero puede ser por similitud la historia del cualquier pueblo en la España de los años 50, en fin, una verdadera joya memoralística. Los artículos al igual que el libro se han ilustrado con fotografías antiguas en blanco y negro, fotos del recuerdo, y algunas familiares, foto en definitiva que como escribiera su paisano Miguel Hernández “Algún día/ se pondrá el tiempo amarillo sobre mi fotografía”, porque en definitiva es el tiempo que el pasa sobre la fotografía, ya que la fotografía no cambia en absoluto, es una constante. Ellas ven cómo pasa el tiempo sobre nosotros.
A pesar de que ya conocía los artículos leídos en la pantalla, anoche estuve leyendo el libro hasta bien avanzada la madrugada, porque me cautivó, porque posee interés, está muy bien escrito, en una forma directa, viva, con anécdotas curiosísimas, de un pasado cercano y no ajeno al cotidiano vivir de esta zona de la Vega Baja, anécdotas que está en la memoria, pero como escribe en el prólogo Pablo Riquelme también tiene una ventaja, la de la distancia, la del alejamiento, y Pablo nos lo expone muy bien diciendo: «Vive en Alicante [se refiere a Antonio Colomina], y seguramente ese “exilio” de corta distancia le ha permitido guardar limpios los recuerdos para no perder los lazos, la visita y el cariño». [...] No pretende esta reseña comentar todos los artículos, para eso está el libro, para leerlo y disfrutarlo. Recuperaremos la afición a la zarzuela, a la radio, a los cines de su época, o enterarse a qué se le llama “rezar las estaciones”. Todo el libro está lleno de anécdotas simpáticas, en el articulo 16, nos habla de los oficios, y guarda un recuerdo para los pastores de pavos, a los de ovejas o cabras, y nos recuerda en la pág. 102 que el universal poeta Miguel Hernández era pastor, un pastor de Orihuela que conoció a dos premios Nobel de Literatura a Pablo Neruda y a Vicente Aleixandre. Autor: Ramón Fernández Palmeral. Artículo completo
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